Jeff Rowland Conductor: la nueva referencia en previos de fono

Jeff Rowland Conductor: la nueva referencia en previos de fono

La ya legendaria marca estadounidense Jeff Rowland Design Group viene siendo referencia obligada desde hace más de 30 años en el campo de la amplificación de audio: sinónimo de elegancia constructiva, excelencia musical y sensibilidad artística.

Desde la década de 1980 diversas generaciones de etapas de potencia, preamplificadores de línea y amplificadores integrados nos han ido acercando progresivamente a experimentar la realidad de una interpretación musical en vivo en la intimidad de nuestro entorno doméstico.

Cabe subrayar que, entre todos sus productos, Jeff Rowland siempre ha destacado en el complejo segmento de los preamplificadores de fono, elemento crítico de cualquier sistema de audio sin compromiso.

Desde los innovadores módulos intercambiables que se insertaban en el preamplificador Coherence I allá por el año 1984, pasando por el magnífico fono separado del previo Consummate de principios de los 90 hasta llegar a fabricar el que ha sido considerado por muchos el mejor fono del mundo, el mítico Cadence, en producción desde 1996 hasta 2005, Jeff Rowland ha supuesto el apogeo de los dispositivos electrónicos dedicados a corregir, ecualizar y amplificar la delicada señal contenida en los surcos de los discos de vinilo.

Por ello es para nosotros un auténtico privilegio poder anunciar, más de 20 años después del lanzamiento del legendario Cadence, la esperada aparición del nuevo previo de fono de Jeff Rowland: el Conductor.

La expectación generada por este acontecimiento es enorme, pues el Conductor ha sido concebido como el previo de fono definitivo por el mejor diseñador de electrónica de audio, y cuenta con todos los avances tecnológicos que Jeff Rowland ha desarrollado durante las últimas décadas.

El Conductor puede suministrarse con varias configuraciones distintas. Por una parte puede disponer de una, dos, tres o hasta cuatro entradas completamente separadas y aisladas entre sí (cada una con entradas RCA y XLR, pre-ajustadas para cápsulas de bobina móvil, bobina móvil de baja salida, bobina móvil de alta salida e imán móvil). Existe además la posibilidad de elegir entre dos transformadores distintos, ambos de la prestigiosa marca sueca Lundahl, uno manufacturado con Mu Metal y el otro con Amorphous Core, el transformador más avanzado disponible hoy en día. Por otra parte puede suministrarse con la impresionante fuente de alimentación PSU (Power Storage Unit) a base de ultra-condensadores que proporciona corriente pura y silenciosa o con fuente de alimentación conmutada convencional.

El Conductor ofrece un nivel de prestaciones sin precedentes capaz de satisfacer las exigencias musicales más altas a un coste muy por debajo de los infladas cifras astronómicas de otras firmas que tratan de compensar su falta de experiencia, de conocimientos electrónicos y de calidad sonora con un abultado sobreprecio que pretende confundir al usuario a base de una indiscriminada yuxtaposición de ceros.

Sus cuatro secciones independientes facilitan extraordinariamente la conjunción del Conductor con giradiscos que dispongan de múltiples brazos fonocaptores, pudiéndose ajustar cada sección a cada cápsula mediante sencillos interruptores ubicados en el panel trasero. La conmutación entre las distintas entradas se realiza electrónicamente a nivel de línea, lo que evita cualquier posible degradación de la señal y supone una gran ventaja frente aquellos que lo hacen a los bajos niveles de salida de la cápsula.

El panel frontal cuenta con ocho interruptores con las siguientes funciones: selección de cada una de las cuatro entradas, mute, standby, mono, y una práctica función L-R que facilita el adecuado ajuste de la cápsula en el brazo. Asimismo un filtro subsónico elimina por completo las bajas frecuencias generadas por posibles deformaciones del disco y las indeseables resonancias provenientes del giradiscos y del brazo fonocaptor.

Como es habitual en los últimos diseños de la marca, el Conductor cuenta con transformadores de la máxima calidad tanto en entradas como en salidas así como un diseño de circuito completamente balanceado, lo que minimiza el ruido de fondo hasta niveles despreciables. Las placas de circuito impreso alojan nada menos que cuatro capas, lo que minimiza la distancia recorrida por la señal y maximiza el silencio electrónico. Y por supuesto, el Conductor cuenta con un excelente chasis mecanizado a partir de un bloque sólido de aluminio cuyas dimensiones guardan entre sí la proporción áurea, lo que redunda en una disminución drástica de su resonancia mecánica y evita la generación de ruidos por contaminación de radiofrecuencia.

Como complemento opcional, y en chasis separado, el Conductor dispone de un corrector de curvas de ecualización cuyo objeto es adaptar su comportamiento a algunas grabaciones antiguas de ciertos sellos discográficos que hasta principios de los años 60 utilizaban curvas correctoras diferentes al estándar RIAA actual.

El sonido del Conductor es sorprendente, deslumbrante, imponente, emocionante. Por primera vez un componente de audio alcanza el sueño de cualquier amante de la reproducción musical: aunar una precisión impecable completamente exenta de distorsión con una suavidad tímbrica y una relajación musical que hacen de la escucha un deleite de los sentidos y del espíritu. La presencia física de los ejecutantes, la correcta escala del recinto de grabación, la increíble diferenciación de grupos instrumentales en amplias formaciones, el aire que rodea y separa a los intérpretes, el silencio entre las notas, el inacabable torrente de armónicos que crea un empaste orquestal absolutamente realista, son algunas de las características sonoras del Conductor.

Una de las virtudes mayores y también más singulares de este preamplificador es la agradabilísima sensación de estar rodeado de amistosos sonidos que nunca van a lastimar nuestra sensibilidad, de tener la seguridad de que jamás nos alcanzará esa nota o esa frecuencia indeseada que agrede nuestros oídos y rompe el hechizo en el que nos sumerge un buen equipo de música. Esta insólita peculiaridad logra imbuir al oyente en un inusitado estado de relajación de escucha, una disposición que invita a adentrarse en los fascinantes mundos sonoros que contiene una buena grabación.

En música clásica el tempo musical es reposado y solemne, su increíble capacidad expresiva transmite la idea de transcendencia, de ser privilegiados testigos de un acontecimiento único e irrepetible. Al mismo tiempo, su comportamiento en jazz, pop o rock provoca un ineludible contagio rítmico que nos hace mover los pies o la cabeza inconscientemente al compás de la música.

Respecto a las diferencias sonoras entre las dos opciones de transformadores antes señaladas, aunque las prestaciones de ambas comparten las anteriormente descritas características musicales, se podría decir que los adjetivos que vienen a la mente al escuchar el sonido de los módulos basados en transformadores Mu Metal serían fluidez, apertura, atmósfera e inmediatez, mientras que los correspondientes a la escucha de aquellos módulos basados en transformadores con Amorphous Core serían riqueza, profundidad, misterio y trascendencia.

En definitiva, el Conductor es un extraordinario producto destinado a satisfacer las más altas expectativas que se puede llegar a tener en el campo del audio sin compromiso, a elevar el estándar de referencia en preamplificadores de fono y a engrandecer la experiencia sensitiva y espiritual que supone reproducir con total fidelidad nuestras queridas colecciones de discos de vinilo.

Cualquier persona interesada en escuchar el Jeff Rowland Conductor puede ponerse en contacto con IC. mediante el correo info@ignaciocarrasco.com para concertar una audición.